Feminismo, malas madres y niños gilipollas

La verdad no sé qué pasa últimamente que no dejo de alucinar con las publicaciones antiniños que van apareciendo en los diferentes blogs y en las redes. Quizá es que había estado más desconectada y me enteraba menos o quizá es que ahora ser antiniños se está poniendo de moda y es cool y trendy presumir de lo poco que te gustan tus hijos y todo lo que pasas de ellos.

Para las que vivís en la luna de Valencia como yo estaba tan felizmente hasta hace poco os explico que me refiero en este artículo a tres publicaciones que se he visto últimamente: el más antiguo es de hace unas semanas y que se llamaba “los niños de tres años son gilipollas” (en la traducción decía imbéciles pero la versión original los llamaba “assholes” que es más gilipollas), publicado en el huffington post, la serie de artículos sobre maternidad de la revista Píkara y al club de las malas madres.

Quizá a primera vista no tengan mucho que ver, pero para mí las tres son una dolorosa muestra del adultocentrismo imperante en la sociedad, que lleva a considerar a los niños seres cuyos derechos son caprichos y cuyas necesidades deben ser consideradas sólo cuando no interfieran demasiado con las nuestras. En los tres prima la idea de que el niño está aquí para adaptarse a nosotros que, por supuesto, no debemos cambiar nuestro estilo de vida con su llegada. Y no, no es así. Antes de tener un hijo debes conocer muy bien las necesidades que va a tener: de vínculo, de apego y de presencia. Esa necesidad es muy grande en los primeros años y poco a poco se va reduciendo, pero siempre van a necesitar no sólo tu amor, sino también tu tiempo.

El primero no requiere mucha explicación: una madre se basa en que su segunda hija de tres años no le obedece, igual que hacía la primera a su edad, e igual que hacen todos los niños de tres años del mundo y entonces los tacha de gilipollas, o cabrones, o imbéciles según la traducción. Y remata: “cuando cumplen cuatro empieza a ser más fácil negociar con ellos, y los sobornos comienzan a funcionar. No perdáis la esperanza.” En fin… Mi hija tiene casi tres años. Su hermana tuvo tres años. La pequeña no me hace caso  (es decir, me hace caso cuando quiere, que es en más ocasiones de las que normalmente se les da crédito, pero otras se niega, hace que no me escucha o tiene alguna rabieta), igual que hizo su hermana a su edad. Pero sorpresa… mi hija no es gilipollas. Mi hija mayor no era gilipollas. Y  la niña de la autora de ese artículo tampoco lo es. Son sólo niñas comportándose como niñas. ¿Alguien se imagina un titular diciendo “los hombres de 80 años son gilipollas”? ¿O “las mujeres divorciadas son gilipollas”? ¿Algún periódico lo hubiera publicado? ¿Verdad que no? Negamos a los niños su cualidad de ser niños, no sólo eso, se les insulta o castiga cuando su comportamiento no se adapta a nuestras expectativas. Esperamos de ellos que sean adultos, que reclamen menos, que se conformen con sustitutivos de nuestro afecto y nuestro tiempo (lo que la autora llama “sobornos”) en resumen que se adapten a nuestra ocupada vida y dejen de dar la vara.

La revista Píkara está dedicando una serie de artículos a la maternidad que también traen tela. Leyéndolos parece que haya una lucha entre los derechos del niño y los de la madre, e incluso  se insinúa que las madres que optan por ocuparse de los niños a tiempo completo sean un obstáculo para los derechos de otras madres.
“descubrimos otra forma de ser madre: la criadora natural extrema, dadora de pecho a demanda durante toda la eternidad, reivindicadora de un parto, no ya desmedicalizado, sino todo lo doloroso que sea posible (porque las madres no sentimos dolor al parir, sino placer), totalmente feliz en su rol de lavadora de pañales ecológicos y compartidora de lecho, todas ellas cuestiones maravillosas pero que a la práctica solucionan el futuro del planeta y de la humanidad, pero nos complican bastante la vida a las que estamos en el proceso de criar.”

“Existe una tremendo ejercicio de control social sobre nuestras maternidades a partir de la idea de “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”

Dejando de lado que en una revista “feminista” se ridiculice el estilo de vida libremente escogido por otras mujeres, paso a comentar el tema de la relación madre -bebé. Y digo lo  mismo: no se trata de ser una superwoman, no se trata de vivir anuladas o como también dice el artículo “de desaparecer”. Pero en el momento que decidimos tener ese hijo nos cargamos con la responsabilidad de sus cuidados, y esos cuidados no son (sólo) comida, techo y abrigo, sino que implican amor y tiempo, y eso no significa en absoluto dejar de vivir, sino vivir de otra manera. ¿Cómo se puede pretender tener un bebé y que no te cambie la vida, los hábitos, las actividades? ¡Si toda tú cambias! Estar preocupadas de que el bebé no “nos quite” nuestro tiempo, no cambie las cosas que nos han definido hasta ese momento, es perder una inmensa oportunidad de autoconocimiento y avance personal.

Y por último está el Club de las Malas Madres. Esto supuestamente es un club para apoyarse las madres que se sienten obligadas por la presión social a ser “buenas madres”. En realidad lo que a mí me parece son una serie de tópicos totalmente simplistas de la maternidad y mujeres dándose palmadas las unas a las otras por no estar subyugadas como se supone que están aquellas que consideran las necesidades de sus hijos como una prioridad. Y no lo digo tanto por la página web sino por la sección de comentarios. No existen madres perfectas, de hecho la mayoría de nosotras no nos acercamos a la perfección ni ligeramente. No le dedicamos la atención que desearíamos a nuestros hijos, a veces usamos métodos educativos que no son los ideales o les gritamos… ¿Pero jactarse de ello? Que sí, que dirán que es irónicamente, pero … ¿harían un club de malas psicólogas/periodistas/maestras? No, porque ese “humor” se utiliza sólo cuando se refiere quitarles derechos a los niños, igual que en el caso de la fina ironía de los “niños gilipollas”

Algunos comentarios de la página:

Claramente para muchos ser madre convierte en mujer de segunda!! Y no señores!! Una madre se hace las uñas, se pone mechas, le gusta vestir a la moda y lucir palmito!!! Ahhhh y tenemos temas de conversación más allá de los hijos!!!

Siempre he tenido claro que a pesar de ser madre, no iba a permitir que mi buenahija (porque será nena) se convierta en el centro del universo, o no del todo, llevo una pila de años haciendo lo que me apetece y no me apetece dejar que el parto se convierta en una lobotomía y olvide todo lo que me gustaba hacer antes de ser madre…

A mi también me dicen que como tengo tiempo para todo… pues os diré una cosa… gracias al buenpadre… que aparte de ser uno mas en casa… no hace mas que insistir para que deje al pequeño cuanto antes en una guardería unas horas y me dedique a mis cosas… ¡¡Ole por él, que comprende a las malasmadres!

Estas posiciones me dan mucha pena, y no sólo por los niños. Si durante unos años cambiamos nuestras costumbres y nos adaptamos al ritmo del niño, el beneficiado no es sólo el niño, sino que la felicidad y el crecimiento personal que eso supone para cualquiera es difícilmente comparable con cualquier otro acontecimiento vital. Y no se trata de dar una visión romántica de la maternidad, ni de empujar a las madres a dejar de trabajar o hacer las cosas que disfrutan. La maternidad no es un camino de rosas, ni la de las mujeres que se encargan de criar a tiempo completo ni la de aquellas que deciden seguir trabajando. Y claramente las mujeres deben buscar la manera de seguir haciendo las cosas que disfrutan. El problema es cuando esto se enfoca en forma de sacrificio. Una mujer que conecta con su bebé, que lo alimenta con su pecho, que duerme con él, que lo alza en sus brazos no se está sacrificando. Pensar que esa mujer se sacrifica porque no tiene tiempo para maquillarse o porque no irá a la discoteca esa noche es simplista y absurdo. Para las mujeres que disfrutan la crianza es imposible estar bien cuando su hijo no lo está, y no desean  cubrir unas supuestas necesidades suyas (analizar por qué creemos que “estar guapas” es una necesidad nuestra da para un post entero)  a costa de las verdaderas necesidades de su hijo. Si esas madres están saturadas, aisladas y sobrepasadas es por muchos motivos muy largos de desmenuzar aquí pero que poco tienen que ver con las necesidades del bebé: falta de apoyo institucional, precariedad laboral, soledad de la familia nuclear, ausencia de tribu, expectativas falsas impuestas socialmente.

Creo que hacemos mal en confundir una supuesta modernidad y liberación femenina con un no-reconocimiento de las necesidades emocionales de los niños.  Que la mayoría de mujeres se tienen que reincorporar a su trabajo tras la baja maternal, y tirar de abuelos y guarderías para subsanar la inexistente conciliación es un hecho. Que se haga una tendencia donde se reivindican las necesidades de las madres como contrapuestas a las de los bebés no es sano para las relaciones entre madres e hijos ni para la sociedad.

 

 

 

 

 

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20 respuestas a Feminismo, malas madres y niños gilipollas

  1. vinyetdf dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo!

  2. Mery dijo:

    muchas gracias por el articulo tan bien escrito y enfocado. yo abogo por el respeto y la informacion profunda para tomar decisiones, si una mujer decide dejar a su hijo a los 3 meses para trabajar a tiempo completo, lo decide ella, y se lo pierde ella. tal vez no tiene otra opcion, en la mayoria de los casos si la tiene pero no la puede ver. Yo agradezco por poder estarme dando el lujo de criarlo y por poder disfrutarlo, aunque a veces sea dificil y muy diferente de lo que hice antes. Me encanta y lo disfruto, recordemos el placer que da el mirar, abrazar, sentir, dar de lactar, ver crecer a un ser tan especial y unico. el no sentir eso es desnaturalizacion y deshumanizacion.

  3. mamagnomo dijo:

    Pues yo soy del club de las malas madres. Me encanta. No voy a perder el tiempo discutiendo ni nada porque no me llevo comisión. De todo hay en la viña del Señor yo vivo dedicada a mis hijas y no salgo ni tengo un Chanel. Me cambió la vida al tenerlas y hoy sigo volcada en mis niñas y seguiré ad eternum pero me muero de la risa leyendo los tips y los comparto porque al ser madre es tal la entrega que nos anulamos a nosotras mismas. (Y pensar en un respiro y un día de fiesta es reconfortante). Yo no le doy más vueltas aqui servicios sociales puede venir cuando quiera que me darán la medalla a la mejor (mala)madre.

    • Rony dijo:

      Estoy contigo mamagnomo, yo tengo una niña de dos años, y la ADORO. Pero hay veces que la mataría, como yo creo que todo el mundo, y creo que tener un espacio para desahogarte sin que te juzguen y después dedicarle una sonrisa a tu pequeñ@ es muy sano. Además si se reivindica el derecho de dar el pecho cuanto tiempo se quiera, sin que te juzguen, de dormir con los niños, sin sentirse juzgado, en definitiva de educar como uno quiera; ¿Por qué te juzgan si no haces estas cosas? He leído y escuchado cómo comparan dar el biberón a un bebé con maltrato y me parece muy ofensivo.
      Las que quieran hacer colecho, lactancia a demanda, llevarlos en el cangurito y demás que lo hagan, son libres de hacerlo porque consideran que es lo mejor para ellas y sus bebes.. Para mi y mi bebé es diferente y también quiero la libertad de hacer lo que yo considero lo mejor para mi familia.

      • Marina dijo:

        Rony, en este blog NUNCA leerá nada parecido a comparar el biberón con el maltrato. Que defienda la lactancia no quiere decir que ataque a las madres que dan biberón. Igual que en este artículo critico la tendencia del adulto de centrarse en sus propias necesidades a costa de las d sus hijos, no la forma de educar que para mí es otra cosa diferente. Una cosa educar de manera directiva, o menos. Poner más límites, o menos. Otra cosa es escuchar las necesidades de tus hijos e intentar cubrirlas, o ignorarlas. En uno de estos artículos se insulta a los niños por mostrar esas necesidades, los tres son muestra del aduultocentrismo imperante en la sociedad

  4. Prisca dijo:

    Ole, ole y ole. Me encanta tu artículo, sobretodo donde explicas que el error está en ver la maternidad como un sacrificio. Cuando fui madre no dejé de hacer nada de lo que hacía antes de serlo, lo que hice fue llevarme a mi niño conmigo. Y si mi hijo no podía ir, yo no iba, y no me sentí mal, ni peor persona ni anulada como mujer. Todo lo contrario, es mi decisión y la tomé con toda la libertad del mundo.

    Por otro lado, comentarte que llegué a tu post vía twitter. No sienta bien criticar a las “malasmadres”, parece ser que si lo haces es para ganar seguidores, ya ves. Y ya que hay esa visión tan simple del tema, aprovecho para promocionarme yo, que también escribí un post sobre ello jajajajaja
    http://mamisenelcolegio.blogspot.com.es/2014/04/criticando-que-es-gerundio.html

    Un saludo

  5. La Mamá de Alma dijo:

    En el tema malas madres no entro porque me parece menos dañino pero lo de la revista pikara y el otro artículo… Horrible!
    Así que si disfrutas siendo madre y eso te ayuda a redefinirteno prácticas una crianza natural es que eres poco menos que idiota, sin personalidad, sin aspiraciones, vamos que estar muerta? Vaya tela!

  6. Muy interesante tu reflexión, el análisis es siempre necesario pero noto en este texto lo mismo que en muchos que leo sobre maternidad, un mensaje “no constructivo”.El efecto que siento al leerlo es el mismo que causan los artículos aquí criticados. Creo que las críticas y análisis deben tener un fondo constructivo. Espero no ofender con mi opinión. Pero así me he sentido al leerlo. Soy partidaria de que cada mujer elija el tipo de maternidad que desea vivir, quien quiera promover su estilo de maternidad no debería descalificar al resto. En ocasiones, cuando leo estas cosas, mi cabeza se llena de miles de dudas y de prejuicios. Adoctrinamiento, es un término que detesto y que entre líneas me asalta como un anuncio pop-up!! Más tarde me los quito de encima, porque la información es necesaria, pero juzgar a los demás es fácil y gratuito, el efecto puede ser devastador en una madre primeriza.
    Así que apoyo a todas las madres del mundo, les animo a informarse a intentar saciar su curiosidad, pero sobretodo invito a toda mujer que me esté leyendo a que no se deje llevar por etiquetas y siga su propio instinto. Cada mujer, con sus propias circunstancias, sus creencias y conocimientos que decida lo que le parezca, y que el resto empecemos a respetarnos más. Por cierto, leí el artículo de la madre que llama gilipollas a los niños de 3 años, y creo que el humor no está de más de vez en cuando, ¿sobra la palabra gilipollas? sobra! pero es humor! no es un artículo serio! y yo me reí mucho!creo que no debemos sacar las cosas de tiesto.
    La maternidad es una responsabilidad, pero también es algo subjetivo, cada mujer tendrá un sentimiento diferente sobre que significa ser madre o que implica tener un hijo, por ello vuelvo a pedir respeto por aquellas personas que no sienten igual que una misma lo que conlleva ser madre.
    Gracias por permitirnos debatir sobre este tema!

    • Marina dijo:

      Gracias por tu mensaje y por la crítica constructiva (la tuya sí) Tienes razón en tu planteamiento y admito que escribí el artículo desde el enfado, por lo que salió en forma de desahogo. No es ni ha sido nunca mi interés adoctrinar, pero me enfadan las muestras de desprecio a las necesidades de los niños
      SsNo coincido contigo en que llamar gilipollas a alguien se haga en clave de humor, ya que como digo en el post, si se tratase.gilipollas a cualquier otro colectivo (chinos, profesores, culturistas, el que sea) la cosa no haría tanta gracia, y sólo nos permitimos esos desprecios con los niños.
      Un abrazo

  7. sirinadas dijo:

    Me encanto Marina! CHAPO!

  8. Genial post. Lo comparto!!!
    No podemos esperar que la llegada de un hij@ no nos cambie. Es como cualquier cambio en la vida, de trabajo, de pareja, de casa nos da otro aire mirar de otra forma. Claro que un Hij@ es mucho más profundo y si tienes ganas y la suerte de poder vivir 100% este cambio que remueve tus raíces, seguro que aparece una mejorada versión de ti.
    Gracias
    Lo comparto

    Pd: las clasificaciones y comparaciones siempre son muy odiosas

  9. Cecilia dijo:

    Totalmente cierto!!!!!!

  10. Tatiana dijo:

    Me ha gustado mucho el post. Desde hace algún tiempo yo también venía notando lo fashion que eran los comentarios en este tono (“Pero, mujer, qué poco sentido del humor tienes, ¿no ves que son sarcásticos y en plan coña?”). No les veía la gracia. Ni se la veo ahora, ni se la veré más adelante. A mí no se me ocurriría recurrir al ataque personal a un colectivo con aficiones, ideas o inquietudes diferentes a las mías. En fin, lo de siempre: ocupémonos en vivir conforme a nuestros principios y dejemos a lxs murmuradores que cumplan su papel. Un saludo soleado

  11. BegoC dijo:

    Y, bueno, ya que me he lanzado contra las radicalidad en estos temas, hay tres cosas que me molestan mucho de ciertas abanderadas de la crianza “llamemosle-cómo-se-quiera”: lo primero y más, el tema anti vacuna y, en general, de todo lo que pretende ser científico sin serlo; lo segundo, la artificialidad de muchas de las propuestas, la esclavitud en cumplir la norma porque es así lo que se dice que hay que hacer (en gente que se revuelve contra otros muchos tipos de norma) y tercero, el egoísmo que se transmite, en muchas ocasiones, a los niños: leyendo muchas de las cosas que se escriben, me da la impresión de que las otrora personas solidarias se han olvidado de que su niño no es el mejor del mundo, sino uno más, que hay miles de niños muriendo de hambre y que hay que poner un poquito en perspectiva los problemas del primer mundo de nuestros bebés y niños y transmitir un poco de más compasión y deseos de mejorar el mundo a esos niños a los que queremos convertir en genios en todos los aspectos de la vida mediante millones de actividades.

    • Marina dijo:

      Me parece que mezclas churras con merinas y además no tienes mucha idea de lo que es la crianza con apego. El movimiento antivacunas es independiente de la crianza con apego, hay gente antivacunas dentro y fuera de la crianza respetuosa, y muchísima gente que colecha, da teta y vacuna a sus hijos. No tiene nada que ver. De la esclavitud, sacrificio y demás es de lo que trata el artículo: ni criar con apego es esclavitud ni hay que cumplir una serie de requisitos. Por otra parte hablar de los niños que pasan hambre es irse por la tangente y no aporta nada al debate. Lo de querer convertir a los niños en genios se me escapa.
      De verdad, lee algo sobre crianza con apego o respetuosa, porque no es nada de lo que dices en tu mensaje

      • BegoC dijo:

        Sólo se ha publicado la segunda parte de mi mensaje, por eso no se entiende muy bien. Creo que conozco bastante de la crianza con apego, explicaba en la primera parte que he sido de las que he regalado y recomendado el primer libro de Carlos González, y que me identifico con ella porque simplemente me parece lo normal. Creo que muchas de nuestras madres, abuelas, tías, etc nos criaron así y no se han dedicado a ponerse medallas de lo buenas que fueron ni han hecho que todo parezca tan complicado. No digo que la teoría diga ciertas cosas, pero coincido con un post anterior en qe se ha creado un dogma, y mucha gente que se ha hecho muy radical y gusta de juzgar a toda la que no se adhiera a los postulados y presuma de ello. Por no hablar de la cantidad de gente que saca buena tajada económica de ello, por ejemplo dando consejos que puede dar cualquier abuela si la escuchamos..Creo que la última parte sí es pertinente, ya que he leído cosas como “la crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo…”, insisto en que poco nos pedimos las mujeres a nosotras mismas, ya que me parece que criar a los hijos así es lo más natural del mundo, y que algo más deberíamos aspirar a aportar a los que no son nuestros hijos. Mi trabajo me llena, en él ayudo a mucha gente y me siento orgullosa de que mis hijos sepan lo que hago, no voy a tener que pedir perdón por hacerlo. Ya sé que el post no decía lo contrario, sólo estoy expresendo mi opinion sobre mucha de las cosas que se han entendido como “malas madres” y demás

        • BegoC dijo:

          Y, bueno, que afortunadamente, esto no consiste en ser ni de un club ni de otro: yo he dado lactancia materna todo lo que pude (sus evidencias a favor son científicas, no monopolio de ningún grupo), hago colecho sin problemas, y dedico todo mi tiempo a mis hijos, pero también trabajo y estudio (esto último mientras duermen) y me sigue gustando mantener una conversación sobre los mismo temas que me interesaban antes (que son muy enriquecedores y variados) y no verme en la obligación de tener que hablar todo el rato de niños, sobre todo cuando rápidamente se entra en competiciones. Prefiero que mis hijos echen un rato con mi hermana o una amiga sin niños que con desconocidos con hijos de la edad de mis hijos, porque es lo que dicen que es bueno… Por supuesto que eso no es seguramente lo que pretendía la crianza con apego (en el que sale como mi primer post, no me refería específicamente a este movimiento), pero creo que hay que hacer un poco de autocrítica y ver en lo que se está convirtiendo en muchas ocasiones…y, si mi humilde opinión puede aportar algo a este foro, es que tengamos cuidado con creernos que estamos inventando algo, que no vaya a ser que estemos nosotras mismas volviendo a poner cadenas a las mujeres, que la maternidad es una parte maravillosa de la vida, pero creo que no debe ser nuestra única señal de identidad, eso ya ha existido y no creo que sea lo mejor para la mujer.

          • Laura dijo:

            Coincido contigo BegoC. Además, creo que los extremos son malos, tanto el desapego total como la obsesión extrema por la crianza de nuestros hijos. Las dos traen problemas a la larga. A ver, yo tengo mis propias creencias sobre la maternidad pero no juzgó las de las demás. Cada uno que haga lo que quiera, además ¿qué es lo mejor? Estamos tratando con seres humanos y no hay una ciencia cierta o una teoría sobre la manera óptima de ser madre. Como digo siempre, hay que relajarse, que al final todos los niños crecerán y esto habrá sido una etapa más.
            Y bueno, doy un voto positivo a las feministas, que sí, algunas han sido extremistas, pero gracias a ellas muchas cosas han cambiado para nosotras.

          • Macarena dijo:

            Hola BegoC, no voy a entrar en tema Club de las Madres, porque ahora mismo no tengo tiempo para exponer, no obstante, razón tienes en que en este país nos encanta sentirnos agraviados y se han malinterpretado alguna cosas (además siempre nos centramos en lo menos importante)… eso es sólo una parte pequeña de lo que podría decir.

            Ahora bien, creo que las mujeres ya tenemos las cadenas puestas, y no precisamente por los hijos, porque aunque los hemos parido no son nuestros (y los tenemos de ‘prestado’ por el tiempo precioso e inaplazable que va del nacimiento hasta que se valen solos). Las tenemos puestas porque hemos entrado a saco en el engranaje del mercado laboral donde lo que prima es la productividad y dar respuesta al capital, no las personas. Con esto me expongo a que me llamen machista, pero tampoco voy a exponer mi ideología y trayectoria para evitar las críticas, ‘o sease’, que mi perfil es poco conservador y poco machista, pero me dan igual las malas interpretaciones.

            ¡Qué radical es esta chica! pensarán otros de mí. Eso sí, te leo comentando que trabajas y estudias, y me encanta, sobre todo por lo segundo, porque en estos momentos creo que la forma de conseguir libertad es adquirir más saber.

            La felicidad nos la dan los hijos porque vienen a nuestras vidas, no por el rol de madres que adoptemos, eso sí: conseguir la máxima cercanía posible, les (y nos beneficia). Al fin y al cabo la infancia es un período de la vida muy limitado.

            Y sobre hablar de niños, yo una buena parte de mi tiempo (es decir, ejem, desde hace 10 años y medio) hablo de niños, y siempre he intentado huir de competiciones; es más, no sólo he tenido relaciones estrechas con madres afines, sino con otras completamente diferentes a mí. Pero dejaré de hacerlo dentro de no muchos años. ¿Soy mujer además de madre? pues no sé, lo que sé es que a mí ser madre me hace más mujer. Por que para conseguirlo he utilizado el órgano más femenino por definición (mi útero), y además para alimentar a mis crías, he hecho servir mis pechos, que también son femeninos.

            Si el comentario lo pongo como respuesta al tuyo es porque he visto la ocasión, y también porque me he sentido identificada en cosas que has dicho. O sea que es este un acercamiento, aunque por otro lado a tu postura, y que me han gustado muchas cosas de las que has dicho.

            Gracias (y también a Marina por el post). Abrazos.

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