El dolor en el parto

“A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.”

El parto está visto en nuestra cultura como la experiencia dolorosa por excelencia. DesdeDolor en el parto pequeñas oímos historias de lo tremendamente terrible que es parir. El dolor en el parto es un castigo divino a nuestro género.  La casi totalidad de los partos en las películas o series nos muestran a la mujer gritando de dolor . Si un hombre se queja de una lesión siempre habrá alguien que le recuerde que su padecer es una nimiedad comparándolo con el dolor en el parto. De hecho el miedo al dolor hace que haya mujeres que opten por una cesárea programada para evitar sufrir  (en la ignorancia del dolor que supone la recuperación de una cesárea). En esta entrada quiero desentrañar cómo es el dolor en el parto y por qué se convierte en doloroso un proceso fisiológico que no debería serlo.

Cómo es el dolor en el parto

Durante el parto el útero se contrae para empujar al bebé. Estas contracciones comienzan siendo leves, cortas y espaciadas entre sí, y van incrementando en intensidad, duración y frecuencia a medida que avanza el parto. La sensación de dolor varía mucho de una mujer a otra, y cada una la vivirá de una manera diferente, pero en líneas generales se puede coincidir en varios puntos:

En las primeras etapas del parto las contracciones se pueden sentir como calambres, muy parecidos a las molestias asociadas a la menstruación.

Cuando las contracciones van tomando consistencia se puede sentir como el útero se “estruja” para empujar al bebé hacia afuera. Se puede sentir cómo el dolor irradia desde un punto del útero y se va extendiendo, llegando al punto máximo que se llama el pico de la contracción, para luego diluirse rápidamente cuando el útero se relaja. Al dolor en el útero frecuentemente se une el dolor en otra zona del cuerpo, como la lumbar.

dolor en el partoEn el expulsivo el dolor pasa de localizarse en el útero hacia la vagina y el perineo. En el final de la dilatación es frecuente tener la sensación de que el cuerpo “se parte” para dejar pasar al bebé. Este tipo de dolor es intenso pero breve, ya que la transición dura pocos minutos. Cuando la cabeza del bebé corona se siente el “aro de fuego” que es una sensación ardiente en el perineo.

Las sensaciones de cada mujer varían. Hay muchas que llevan perfectamente la dilatación y refieren más dolor durante el expulsivo, otras para las que el expulsivo es un alivio e incluso algunas que no sienten durante el proceso de parto dolor sino placer, tienen lo que se llama un parto orgásmico.

Factores que influyen en la intensidad del dolor en el parto

Casilda Rodrigáñez afirma que en la sociedad occidental, las mujeres crecemos desde niñas desconectadas de nuestro cuerpo, sin sentir el útero, que se atrofia al sentarnos siempre en sillas, no usarlo, no bailar con él. Así el útero se atrofia y en el momento del parto en lugar de expandirse suavemente sufre calambres. Además del útero espástico hay otros factores que influyen en la percepción del dolor en el parto

1. La relajación muscular. Un cuerpo tenso hace que con las contracciones el útero sufra calambres. Consiguiendo relajar los músculos contracturados, la espalda rígida, los hombros subidos, la mandíbula tensa y el resto del cuerpo el dolor pierde intensidad y las contracciones se hacen mucho más llevaderas.

2. La calma mental. El miedo, la angustia o la preocupación disparan el dolor en el parto. El cuerpo se tensa

3. La posición para parir. En la posición de litotomía (acostadas boca arriba) común en los partos modernos las contracciones son muy dolorosas. En las posiciones verticales para el parto la mujer se colocorá instintivamente de la maner en que sentirá menos dolor.

4. La acción de las endorfinas. El cuerpo nos proporciona la solución al dolor en el parto: las endorfinas endógenas. Estas hormonas segregadas por el propio cuerpo mitigan el dolor en el parto y nos proporcionan una sensación de bienestar. Que el cuerpo segregue o no esta analgesia natural depende de muchos factores: la confianza en nosotras mismas, el apoyo de los que nos acompañan, la sensación de intimidad, seguridad y de estar protegidas que tengamos, el ambiente en penumbra y caldeado, la relajación que podamos alcanzar, el uso de medicamentos (la epidural y oxitocina sintética inhiben la producción de endorfinas)…

5. El umbral de dolor propio de cada mujer. Cada persona tenemos una diferente tolerancia al dolor y esto por supuesto incluye el dolor en el parto.

6. Otros. Por supuesto si hay otros factores físicos (lesiones, contracturas, hemorroides), mentales o ambientales que nos estén molestando y distrayendo, esto puede influir en la sensación global de dolor en el parto. También hay tipos de parto que suelen ser más dolorosos que otros. Por ejemplo los partos con feto en posición posterior que pueden ser  “partos de riñones”,  o la rotura de membranas antes del parto también hace que el descenso del bebé sea más costoso.

El dolor en el parto no es sufrimiento

El dolor en el parto no es sufrimientoEl dolor es una sensación que el cuerpo utiliza para hacernos saber que hay algo que no funciona y que tenemos que hacer algo para cambiarlo. Es una alarma para que el cerebro tome una acción. En este sentido el dolor en el parto es una excepción, ya que el dolor nos sirve para ignorar el resto del mundo y abandonarnos al parto. El dolor en el parto no avisa de una emergencia sino de que el bebé va a venir, es un dolor diferente al que estamos acostumbrados, sin sensaciones negativas asociadas, soportable.

El sufrimiento es siempre una sensación desagradable que no tiene por qué ir unida al dolor físico. En un parto normal puede darse dolor y gozo al mismo tiempo, mientras que en un parto medicalizado con anestesia puede no haber dolor pero sí sufrimiento, puesto que son procesos independientes.

Extracto de “Pariremos con placer”, de Casilda Rodrigáñez

De niña nadie te dice que tienes un útero, y creces sin moverlo, sin sentir su excitación, su latido; ves a las mujeres de tu alrededor vivir con posiciones rígidas, sin mover la pelvis ni el vientre, sin ver ni vivir las pulsiones uterinas. No hemos aprendido a mover el útero, ni a sentirlo; porque con la inmovilización de los músculos que forman la bolsa uterina se pierden también sus conexiones neuromusculares. En algunas culturas, la rana era el símbolo del útero, que salta y palpita y se mueve, (por eso también los test de embarazo se llaman los test de la rana). En otras culturas se decía que el útero era un pez, por su manera de moverse. Estos símbolos expresaban la existencia del órgano; y por eso, a pesar de que el útero es interior y no se ve, era algo conocido que desde niña te llegaba: y podías relacionar esos símbolos con tus propias pulsiones.

Los músculos del útero, cuando no se utilizan se ponen rígidos, pierden elasticidad y funcionalidad; solo cuando te escayolan una pierna un mes luego hay que hacer ejercicios de rehabilitación para recuperar la funcionalidad de la pierna. Imaginemos lo que sería si tienes la pierna sin mover desde que naces hasta los 20 años, o si te tapan un ojo al nacer y te quitan la venda de mayor: tendrías el ojo atrofiado. Pues eso es lo que pasa con nuestro útero. Antiguamente la mujer frígida era la que tenía el útero arriba bien quietecito, y de ahí viene el calificativo de ‘histérica’ porque ‘histérica’ viene de ‘hysteron’ = útero en griego.

El parto con placer se produce cuando el útero se abre suavemente, relajadamente. Con cada latido los músculos uterinos se distienden, se aflojan y el cuello se va relajando y abriéndose, poco a poco, con cada latido que al mismo tiempo es una oleada de placer. En cambio el útero rígido que en lugar de latir se contrae con espasmos, produce dolor, el dolor del calambre, que es el dolor de las famosas ‘contracciones de dilatación’. Filogenéticamente está previsto que el parto sea un acto placentero; lo que no está previsto filogeneticamente es que la niña se haga mujer sin desarrollar su sexualidad, con el útero rígido, espástico.

email

Entradas relacionadas:

Suscríbete a nuestro boletín!
Apúntate a nuestra lista para no perderte las novedades del blog y ofertas exclusivas. Cada semana una oferta nueva única para suscriptores. Nunca nunca nunca te enviaremos spam. ¡Es gratis!
Esta entrada fue publicada en Embarazo y parto y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario