Parto orgásmico: placer en vez de dolor

La idea de parto orgásmico puede parecer un imposible. La imagen que tenemos del parto o incluso nuestras propias experiencias pueden contradecir la idea de que este pueda estar de ninguna manera conectado con el placer. Sin embargo hay mujeres para las que dar a

luz es un momento de placer, euforia y tremenda transcendencia. El parto es una

parto orgásmico y parto extático

Imagen tomada de http://ecstaticbirth.wordpress.com

experiencia sexual, de hecho entran en juego las mismas partes del cuerpo y las mismas hormonas que en las relaciones sexuales. Siendo así no debería ser tan descabellado que algunas mujeres lo encuentren placentero y lo vivan como una experiencia inspiradora y energizante.

Ina May Gaskin describe así el parto orgásmico o, como ella lo denomina, parto extático:

“Es posible tener un parto extático -de hecho, es la mejor droga natural que conozco. Y esos estados de conciencia se alcanzan más fácilmente cuando la mujer está plenamente consciente y despierta. Las mujeres no tienen forma de saber cómo funciona su cuerpo hasta que lo ponen a prueba en el parto. Creo que las mujeres pueden llevarse una gran sorpresa con el cambio que produce el dar a luz -tienes algo poderoso en tí- esa cosa feroz emerge- y creo que los bebés necesitan que las madres tengan esa bravura- sientes que puedes hacer cualquier cosa y ese es el sentimiento que queremos que tengan las madres.”

¿Por qué se produce un parto orgásmico?

Al bajar el bebé por el canal del parto se estimulan las mismas partes del cuerpo de la mujer que durante la penetración en el coito. Las hormonas que se liberan también son las mismas: prolactina, oxitocina y beta-endorfinas, pero la cantidad liberada en el parto puede multiplicar hasta por 10 las producidas durante el sexo.La estimulación del clítoris puede frenar el dolor en el parto.

El útero consta de tres capas de fibras musculares y una salida hacia la vagina: el cuello del útero o cérvix. La primera capa es de músculos longitudinales, la capa intermedia está compuesta por músculos en forma de ocho y espirales que protegen los vasos sanguíneos que proveen de oxígeno a las células uterinas y la última capa está formada por músculos circulares. Los músculos longitudinales se contraen cuando los circulares se distienden y viceversa. El útero posee receptores de la oxitocina que al llegar en oleadas provoca este movimiento dulce y expansivo. Con la excitación sexual y el orgasmo el útero late en un ciclo rítmico de extensión y distensión. Sin embargo con las contracciones que Leboyer llama patológicas el útero se contrae en bloque, lo que causa gran dolor. La oxitocina sintética también tensa los músculos del útero de forma rígida y espasmódica.

El miedo es el gran causante de estas contracciones patológicas. Cuando el cuerpo espera dolor, se tensa y percibe dolor, si espera placer se relaja para recibirlo. Si todas las mujeres tuviéramos la idea preconcebida de que el coito es dolor y sufrimiento, como una violación, es así como lo viviríamos cada vez. El miedo mantiene activo el sistema simpático y no permite la relajación de los músculos uterinos circulares, responsables de la apertura del cérvix, haciendo las contracciones dolorosas e ineficaces.

Sin embargo, cuando no hay miedo la oxitocina hace latir el útero durante el parto de la misma manera en que sucede en la excitación sexual, y este al latir se expande suavemente e irradia placer.

Dice Frederick Leboyer:

¿Qué es un calambre?

Una contracción que no cesa,

que se crispa y se niega a soltar su presa

y, por tanto, no ‘afloja su garra’,

para transformarse en su contrario:

la relajación en la que normalmente desemboca.

 

En otras palabras,

lo que hasta ahora se había tomado

por ‘contracciones adecuadas’

eran contracciones altamente patológicas

y de la peor calidad,

¡Qué sorpresa!

¡Qué revelación!

¡Qué revolución en ciernes!

Qué se siente en un parto orgásmico

Un parto orgásmico no tiene por qué ir acompañado necesariamente de un orgasmo genital, sino que es una experiencia extremadamente placentera en su conjunto. La madre siente, además de placer físico,  un gran gozo, un sentimiento de plenitud, de gran conexión con el bebé y con su pareja si le acompaña en el parto y de un amor embriagante.

El estado de conciencia se altera, entrando en una especie de trance que hace vivir la experiencia como un momento de gran transcendencia espiritual.

Muchas mujeres que han alcanzado un parto orgásmico revelan que sus efectos en el organismo se dejaron notar durante mucho tiempo después del parto: días e incluso meses.

Cómo conseguir un parto orgásmico

Esta es la gran pregunta, pero por desgracia es muy difícil de contestar ya que para tener sensaciones placenteras influyen muchos factores.  Pero sí que creo que hay algunos básicos y es que, al igual que en las relaciones sexuales, la sensación del placer sólo puede conseguirse bajo ciertas circunstancias: intimidad, sensación de seguridad, confianza en el cuerpo y en los acompañantes… A partir de ahí ya sólo se puede especular, ya que cada parto es diferente y cada mujer lo vive de manera distinta.

Aunque no he presenciado partos orgásmicos sí los he visto sin dolor, en las condiciones adecuadas y en mujeres que iban bien preparadas emocionalmente para el parto: sin miedo y sabiéndose capaces de parir. Creo que es necesario por tanto que se den tanto las condiciones externas como las internas de cada mujer para poder vivir un parto orgásmico y que este es más común en las mujeres con una buena preparación física, psicológica, emocional e incluso espiritual para el parto. Es imprescindible que la madre tenga una relación sana y feliz con su cuerpo y con aquellos que le rodean, y que el parto no se medicalice, ya que esto interfiere con la segregación de las hormonas del placer necesarias.  También es cierto que incluso en las mejores condiciones y con la mejor disposición los partos orgásmicos no son comunes, pero sí lo son aquellos en los que el dolor no es protagonista y no se vive como sufrimiento.

El parto orgásmico no es un cuento de hadas.

Si bien es muy cierto que tener sensaciones placenteras durante el parto no es común, hay muchas mujeres que sí las experimentan, y algunas que alcanzan un verdadero orgasmo.

En Francia se llevó a cabo un estudio en el que participaron 109 matronas que atendieron un total de 206000 partos durante todas sus carreras. En este estudio se encontraron 668 mujeres que experimentaron sensaciones orgásmicas, 868 que experimentaron placer y 9 que tuvieron un orgasmo en el parto.

Aunque el porcentaje de mujeres que vivieron un parto orgásmico fue de sólo el  0.3% , hay que tener en cuenta que normalmente las condiciones no son las óptimas y que además muchas mujeres no hablan de las sensaciones placenteras en el parto por pudor.

Partos orgásmicos:

Os dejo un par de vídeos, en  primer lugar el tráiler del documental Orgasmic Birth (en inglés, pero algunas imágenes hablan por sí solas):

 

Un parto orgásmico en el agua:

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